Tuesday, October 03, 2006

cocaína


Tras milenios de emplearse para aliviar miserias y odios, algunos psicofármacos sirven actualmente para oponer al vecino contra el vecino, al hermano contra el hermano, a los hijos contra sus progenitores y a los progenitores contra sus hijos. La prensa refiere casos crecientes de niños que - aleccionados por la televisión- denuncian a sus padres por crimenes como cultivar unas macetas de marihuana, para caer luego en la desolación del huérfano cuando ellos son encarcelados. Hace poco una californiana acuchilló a su hija de diecisiete años porque usaba cocaína; según la noticia, que tomo textualmente de Los Angeles Times, "la madre fue hallada meciendo el cadáver, que tenía el cuchillo clavado en el pecho. Lo siento, lo siento. Te amo. No te mueras, repetía sollozando". Un mes antes, el presidente Bush había pedido: "por el bien de sus hijos, les suplico que sean absolutamente inflexibles en su guerra a las drogas".
¿Qué te hace pensar esto? ¿Sabés lo suficiente de la cocaína como para demonizarla, prohibirla, estigmatizarla?

1 comment:

  1. Horacio, sé que tu posteo versa sobre la cocaína, sabrás disculparme entoces que me explaye sobre el otro punto que tocas.Es que comparto contigo la preocupación acerca de la perspectiva de una sociedad que diera a sus niños el lugar de vigilantes de los padres, y te cuento que eso es lo intentaba hacer el régimen nazi, inculcando a los infantes la doctrina e instandolos a que denuncien a sus padres. Los niños son muy influenciables, y desde la esfera de poder lo han notado hace siglos,-y en este momento, los publicitarios y todos aquellos involucrados en el comercio se relamen de gusto ante el crecimiento del mercado infantil, que no solo requiere innovación permanente, sino que tiene en la culpa de los padres por "privar" al niño de algun objeto deseado la seguridad de la venta.
    En fin, es claro que la infancia es la edad en la que los seres humanos podemos absorber los conocimientos con mas facilidad, lo que resta es eligir cautelosamente el lugar para que eduquen a nuestros hijos, y cuando estén con nosotros, tratar de mostrarle todo aquello que en el mundo del arte y de las ideas aún queda de valioso.

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